domingo, 23 de febrero de 2014

La Regla de los Impares: Cuando los Números Hablan

La Regla de los Impares: Cuando los Números Hablan
//vía: dzoom
images - copia
Las reglas de composición existen para ayudarnos a conseguir imágenes más atractivas visualmente. Hemos hablado de dónde colocar nuestro sujeto, o de cómo organizar las líneas de nuestras composiciones.
Pero hay algo que toma una importancia muy grande a la hora de hacer fotos: el número de elementos que decidamos colocar dentro del cuadro. La regla de los impares nos ayudará pues, como su propio nombre indica, nos aconsejará utilizar un número impar de elementos.
¿Sabemos por qué? ¿Significa esto que debemos descartas usar un número par de elementos?

Los Números en la Fotografía

Ya sabemos que cualquier cosa que añadamos a nuestra imagen contribuirá a que la fotografía final signifique una cosa u otra. El número de elementos que protagonicen la fotografía no será menos. En función de lo que queramos transmitir con nuestra imagen, nos serviremos de más o menos elementos, siempre teniendo en cuenta algunas cosas:
  • Un único elemento. Se convertirá en el protagonista indiscutible de nuestro cuadro. Puede transmitir sensaciones de soledad o angustia. O recogimiento o seguridad. Todo en función de cómo construyamos la composición de nuestra imagen.
  • Dos elementos. Nuestro protagonista ya no estará solo. Tendrá compañía. Una pareja puede transmitir confianza, cariño, amor. También sentimientos de ayuda o de comprensión.

  • Tres elementos. Como dice aquel refrán, tres son multitud. Tres elementos se convierten, automáticamente, en un grupo. De hecho, el usar tres elementos es más común de lo que pensamos dentro de la cultura popular. Por ejemplo, en los cuentos: los tres cerditos, los tres mosqueteros. Cuando hay tres elementos en nuestra imagen, los sentimientos que se generan son los mismos que en el caso de que haya sólo dos, pero llevado a otro nivel: el nivel de la amistad. Tres son amigos, tres se hacen compañía, tres son cómplices de fechorías.
  • Más de tres elementos. Se trata de un grupo ya grande. Cuantos más elementos haya en el cuadro, menos importancia tendrá el sujeto individual. El ojo verá muchos elementos pero, si no hay nada que haga destacar uno por encima del resto, no los distinguirá. Por poner un ejemplo: se verá el bosque, pero no los árboles. Utilizar más de tres elementos en una fotografía implica darle protagonismo al grupo en sí mismo, más que a los sujetos que lo conforman.

¿Par o Impar?

Como ya hemos dicho en la introducción, la Regla de los Impares se llama así porque defiende que, a nivel visual, es más atractivo un número impar que uno que sea par. Vamos a intentar encontrar la razón por la que esto es así.
La mayoría de reglas de composición que existen (como, por ejemplo, la regla de los tercios, la del horizonte o la de la mirada) existen para dejar clara una cosa: lo estático es aburrido. Colocar algo en el centro hace que, automáticamente, una imagen pierda mucho atractivo visual. Evidentemente existen imágenes en las que esto no es así, pero vamos a generalizar para poder dejar más claros los conceptos.
Si transformamos el número de elementos en figuras geométricas, entenderemos que los números impares son mucho más dinámicos que los pares. Mientras que un elemento se corresponde con un único punto, dos elementos lo hacen con una línea. La primera forma geométrica que aparece siguiendo este método es el triángulo, formado por tres elementos. Si pasamos a tratar con cuatro elementos, conseguiremos un cuadrado. Con cinco, un pentágono. Y así, hasta el infinito.

Si analizamos estas figuras, vemos que el punto es inmóvil (no se mueve, no tiene dirección). La línea es completamente estática y estable. El triángulo, en cambio, es más dinámico. Puede tener dirección en función de como lo coloquemos e, incluso, puede tener una posición nada estable. El cuadrado vuelve a ser una figura completamente estática. Pero con el pentágono sucede lo mismo que con el triángulo.

Al Final… Todo Consiste en Buscar el Equilibrio

Cuando hablamos de la importancia del peso visual en nuestras imágenes ya vimos que lo que mejor solía funcionar a la hora de construir la composición de una fotografía era buscar el equilibrio. Conseguirlo puede hacerse con elementos colocados tanto en un número par como en uno impar. ¿Cuál es la diferencia, entonces? ¿Por qué uno impar nos resulta más agradable a la vista?
Un número par de elementos es equilibrado, sí, pero también estático (y, por lo tanto, puede llegar a ser aburrido). Este equilibrio está basado en todos y cada uno de los elementos que lo conforman: si uno falla, deja de haber ese equilibrio estático. En cambio, cuando tratamos con un número impar de elementos, conseguimos, también, equilibrio. Pero se trata de un equilibrio más dinámico. Debemos tener en cuenta de que en este caso, el equilibrio no está repartido entre todos los elementos, hay uno sólo que es el que equilibra la balanza. Pero si éste desaparece, puede ser que la imagen siga estando equilibrada: un equilibrio más estable, uno formado por un número par de elementos.
Además, se dice que la belleza de los números pares se encuentra en el hecho de poder formar composiciones simétricas: cada elemento tendrá su "reflejo". Pero, ¿es que con un número impar de elementos no se pueden conseguir imágenes simétricas? ¡Claro que sí! Sólo que habrá uno de los elementos que deberá ser su mismo reflejo, algo que puede darle, todavía, más belleza al hecho de usar un número impar de sujetos en nuestra imagen. Como ejemplo, la siguiente imagen: una fotografía simétrica compuesta con un número impar de elementos: uno solo!

Pero, ¿Por Qué el Número Tres nos Atrae Tanto?

He estado reflexionando sobre esto. Hemos visto razones por las que los números impares nos pueden llamar más la atención: su estructura es más "volátil", son más "imprevisibles", menos estables. Pero de entre todos ellos, ¿por qué nos atrae tanto el número tres? En mi opinión, creo que la razón principal por la que ocurre esto es la simplicidad.
Si queremos retratar un grupo de elementos, lo más simple que podemos hacer es colocar tres elementos dentro del cuadro. Se trata de un grupo, pero del grupo más simple que existe. Tres elementos contextualizan: no son un elemento solo, no son una pareja: son un grupo. Te muestra la naturaleza de lo que estamos fotografiando pero sin crear patrones que puedan poner en juego la "personalidad" de cada elemento a nivel individual. Como hemos dicho antes, cuantos más elementos formen el grupo, menos identidad tendrán los sujetos como individuos.
Y, sobre todo, la versatilidad que tienen los "tres elementos". En función de cómo los coloquemos podemos conseguir una composición estática del todo o la más dinámica.

Pero Todo Esto es Sólo Teoría…

Y como todas las reglas, no dejan de ser pequeñas directrices que nos pueden ayudar a conseguir imágenes más "resultonas", pero antes de seguir ciegamente cualquier regla, debes saber si te interesa hacerlo o no. Si te ayudará a transmitir aquel mensaje que quieres expresar o, si por el contrario, te interesa romper para poder crear más libremente.
¿El reto? Conseguir imágenes inestables con un número par de elementos, o fotografías totalmente estáticas con un número impar. O buscar que una foto llame más la atención con cinco elementos que con tres… Así que agarra la cámara y sal a experimentar. Ten en cuenta lo que hayas podido aprender pero siéntete libre de experimentar!