jueves, 5 de diciembre de 2013

Consejos para la fotografía de interiores


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Consejos para la fotografía de interiores
Pasillo interior
La fotografía de interiores no es habitual en el mundo de los aficionados. Sólo cuando hay fiestas o cuando se quiere alquilar un piso la gente se pregunta cómo hacerlo. Normalmente hay poca luz, poco espacio, demasiado contraste... Hoy vamos a ver algunos trucos.
La fotografía de interiores es una especialidad. Hay muchos fotógrafos dedicados en cuerpo y alma a sacar los interiores de las casas, las oficinas, hoteles y palacios para las revistas. Incluso algunos, como José Manuel Ballester, pueden presumir de vender a precios estratosféricos las imágenes de interior. Y no nos podemos olvidar de las fiestas, que con estos fríos se celebran en casa o las visitas a los museos e iglesias en los que todavía dejan disparar...
La fotografía de interiores se caracteriza principalmente por dos cosas, la falta de luz y en la mayoría de los casos la falta de espacio. Nosotros, como fotógrafos, debemos cambiar las cosas para conseguir que nuestro cuchitril interior parezca un apartamento con vistas a Central Park en Nueva York inundado de luz.

Equipo

Me gustaría decir que con cualquier cámara vale, pero mentiría si dijera que cualquiera. La poca luz de los interiores sumado al contraste que hay en el exterior hace que la exposición sea un verdadero problema. Por eso no deberíamos utilizar cámaras que sólo permitan trabajar en automático, como la mayoría de los smartphone. Por supuesto que se puede trabajar con ellos y hacer cosas chulas, pero no es la mejor opción.
Lo ideal sería una cámara con control manual o semiautomático y un buen objetivo angular, por lo menos un 24mm (equivalente a un FF). Muchas compactas y todas las EVIL y réflex con el objetivo adecuado sirven. Por supuesto con una buena respuesta con altas sensibilidades. Lo que me lleva a recomendar encarecidamente el uso de un trípode, ese artilugio que muchos compraron para guardar en el fondo del armario porque pesa mucho. Si queremos buena calidad, tendremos que disparar con un ISO nativo y eso supone segundos de exposición. Si queremos sacar el ambiente festivo, evidentemente no hará falta, pero seguro que lo usareis mucho.
Y el flash, salvo casos muy aislados, no es en absoluto necesario. Sobre todo si no tenemos un emisor y un receptor para separarlo de la cámara. La mayoría de las veces, la escasa luz natural es maravillosa

Fotografía sin gente

En este apartado sí que recomendaría el trípode antes que nada(la verdad es que nunca entiendo por qué el pobre es el gran olvidado, ¿por su peso? Nada a cambio de las alegrías que da). Uno de los grandes errores es colocar la cámara a la altura de los ojos, salvo si eres un niño. Para dar mayor sensación de amplitud los profesionales colocan las cámaras a la altura del estómago, para conseguir un punto de vista donde todo cobra protagonismo.
Muchas veces necesitamos hacer dos disparos, uno para las luces y otro para las sombras. Pero si no queremos complicarnos la vida delante del ordenador, recomiendo hacer las fotos con un ayudante para un truco genial que enseñaré a continuación.
Siempre quedará mejor la fotografía si incluimos luz natural y la luz de las lámparas. Pero si exponemos para la iluminación natural, quemaremos las bombillas; y si hacemos lo contrario, la estancia quedará oscura con la luz eléctrica perfectamente retratada. El truco está en exponer para la luz natural y pedir alguien que durante esa exposición encienda y apague las luces. No os vais a creer lo bien que queda.
Y muy importante también. Si utilizamos trípode tenemos que hacernos con un nivel de carpintero o activar el nivel electrónico de la cámara. Uno de los grandes problemas es la convergencia de las líneas cuando disparamos a pulso. Si ponemos en paralelo la cámara con el suelo, jamás se cruzarán las líneas en el infinito.

Interiores con gente. Fiestas

Con esta situación las cosas cambian. Ahora sí que interesa subir el ISO hasta un límite aceptable para nuestra cámara. Y usar un flash rebotado en el techo o en las paredes siempre y cuando sean de colores claros. Sería más cómodo situar dos flashes potentes en dos de las esquinas de la habitación, pero no todos tienen. Por eso, un flash tipo cobra encima de la cámara orientado al techo y con un pequeño reflector hace maravillas.
Un buen truco es ajustar una bolsa pequeña de plástico blanco y colocarlo arrugado en el flash orientado al techo. La iluminación que da es increíble. Así evitaremos deslumbrar a la gente y los temidos ojos rojos.
En estos casos lo mejor es pasar desapercibido, para conseguir la naturalidad de la gente, aunque la espontaneidad de las personas en estos días de fiestas que se acercan también ayuda. Y no hay que atosigar a la gente con disparos y más disparos. Hay fotógrafos que no se dan cuenta de lo molestos que puede llegar a ser.
Y en la medida de lo posible, hay que utilizar diafragmas abiertos para evitar que los muebles de las habitaciones llamen la atención detrás de los retratados. Hay que esconder, si disparamos con flash, las ventanas, los cristales y los espejos. Siempre los podemos retirar del encuadre o taparlos con cortinas y demás.