jueves, 4 de abril de 2013

Los Problemas más Frecuentes en Fotografía Macro y algunos Consejos para Resolverlos

Los Problemas más Frecuentes en Fotografía Macro y algunos Consejos para Resolverlos
dZoom, Pasión por la Fotografia

Hasta ahora hemos hablado varias veces de la macrofotografía: te hemos contado qué debes tener en cuenta para realizarla, algunos aspectos relacionados con la luz, qué complementos te pueden ayudar a realizar este tipo de fotos e, incluso, algunas temáticas para que la inspiración se acerque a ti. Pero el mundo del macro no es fácil y cuando empezamos a hacer estas fotografías, podemos encontrarnos con una enorme cantidad de problemas que nos pueden hacer perder una buena foto o, incluso, que perdamos las ganas de volver a intentarlo. Por eso, en este artículo vamos a intentar hacer un pequeño repaso a los distintos problemitas que pueden aparecer cuando hacemos macrofotografía y ver qué podemos hacer para solucionarlos para, así, continuar con nuestra actividad fotográfica.

La Falta de Luz

Es uno de los grandes problemas de la fotografía macro y no vamos a extendernos mucho pues hemos hablado de él largo y tendido en este otro artículo. La cuestión es que la fotografía macro, por definición, requiere de una gran cantidad de luz. Cantidad de luz que, si usamos artefactos externos al objetivo para poder hacer fotografía de aproximación (como fuelles, tubos de extensión o anillos inversores), se verá muy reducida. Y cuanto más extremo sea nuestro macro, menos luz llegará al sensor. Así que, para conseguir buenos resultados tendremos que recurrir a fuentes de iluminación externas como uno o dos flashes o la luz natural.

Las Sombras no Deseadas

No vamos a alargarnos con este problema tampoco pues ya lo hemos comentado ampliamente en otros artículos de dZoom. Sólo una breve pincelada para decir que si quieres evitar que tu objetivo (ya sea macro o uno no-macro con accesorios para este tipo de fotografía) genere sombras en tu sujeto, deberás situar un flash entre la lente y el sujeto. O utilizar una luz lo máximo de difusa posible (por ejemplo, rebotando el flash en el techo o en un reflector o, incluso, utilizando difusores). Si haces fotografías al aire libre y a pleno sol, busca la sombra para realizar las fotos sin que aparezcan sombras tan marcadas (puedes buscar físicamente la sombra o generarla tú mismo con, por ejemplo, un folio o un reflector).

Trepidaciones

Trabajando con distancias focales tan grandes y/o con los complementos para fotografía macro, el más mínimo movimiento quedará representado en la fotografía resultante. El verdadero problema es que las trepidaciones que quedarán registradas en la imagen final no serán sólo las tuyas, aquellas producidas por tu pulso o respiración (lo cual quedaría solucionado tomando la fotografía con un trípode) sino que también quedarán registrados los movimientos del sujeto a fotografiar. Esto significa que, si por ejemplo estás intentando captar el detalle de una flor en medio del campo, la más mínima brisa te moverá la planta y, si no disparamos a una muy alta velocidad de obturación, ésta saldrá movida.

Así pues, tenemos varias opciones:

  • Subir la velocidad de obturación, que nos supondrá tener que recurrir a más luz (otro flash) o a abrir el diafragma (disminuyendo la profundidad de campo) para poder exponer correctamente nuestra imagen.
  • Trabajar con trípode, si el sujeto y las circunstancias nos lo permiten, para que nuestros movimientos no se conviertan en trepidaciones. Aunque esto, evidentemente, no influirá en los movimientos del sujeto que queramos fotografiar. Es más, si éste se mueve, nos será más complicado recomponer la imagen porque tendremos que volver a colocar el trípode en la posición que nos interese. Aún así, para las macrofotografías de objetos estáticos, será la mejor alternativa en la mayoría de los casos.
  • Si no podemos trabajar con trípode, ¡creatividad al poder! Busca puntos de apoyo en los que reducir la vibración de tu pulso, aguanta la respiración mientras haces la fotografía, utiliza un reflector o una simple cartulina para tapar las posibles brisas que puedan moverte el sujeto...

La Profundidad de Campo

La profundidad de campo en la fotografía macro es, normalmente, muy reducida. Ya sea para poder aprovechar al máximo la luz de la que dispongamos, por la distancia focal del objetivo que estemos usando, por los accesorios que le hayamos añadido a nuestro equipo o por la distancia entre sujeto que queremos fotografiar y nuestra cámara.

Trabajar con estas profundidades de campo tan pequeñas puede ser positivo pues nos ayudará a separar muy claramente el sujeto del fondo. Sin embargo, también puede suponer un gran problema: aunque estemos trabajando con sujetos muy pequeños, nuestra profundidad de campo puede llegar a ser tan pequeña que nos impida que todo lo que nos interesa quede enfocado.

Sea como fuere, si queremos más profundidad de campo sólo tenemos dos opciones: cerrar diafragma o hacer un bracketing de enfoque (realizar la misma fotografía unas cuantas veces sólo modificando la porción enfocada para, luego, unirlas en una sola imagen). Con la primera opción perderemos mucha luz por el camino así que, seguramente, tengamos que recurrir a una iluminación extra (otro flash, por ejemplo) o bajar la velocidad de obturación (con el consecuente peligro de trepidación).

La segunda alternativa es más elaborada e implica disparar con trípode y pasar por algún programa de edición de fotografías. Además, queda totalmente descartado para la fotografía de insectos u otros sujetos que puedan moverse y, por lo tanto, provocar que todas las fotografías tomadas con el bracketing no sean idénticas.

Además, debes tener en cuenta que, con profundidades de campo tan pequeñas el enfoque será algo difícil de controlar. Lo mejor para evitar problemas con esto y no terminar desquiciado, será activar el enfoque manual y armarte de paciencia. Ten en cuenta que es posible que tengas que enfocar por acercamiento, es decir, alejándote y acercándote del sujeto hasta que la zona que te interese esté enfocada y, entonces, disparar.

 Poca Nitidez

Si no disponemos de un objetivo macro y realizamos este tipo de fotografías con unos tubos de extensión o una lente de aproximación, por ejemplo, es posible que nuestras imágenes tengan, en según qué circunstancias, poca nitidez. O al menos, no la misma nitidez que vemos en las fotografías macro de fotógrafos que disponen del equipo perfecto. Poca cosa podremos hacer respecto a este punto. Si optamos por la alternativa de las lentes de aproximación, tenemos que tener en cuenta que estamos añadiendo un elemento ajeno delante del cristal de nuestro objetivo y eso siempre restará algo de definición en las fotografías (de hecho, sólo con colocar algunos filtros UV ya disminuimos de manera apreciable la nitidez de nuestras imágenes).

Si utilizamos, en cambio, tubos de extensión, fuelle o anillos inversores, no colocamos nada externo entre sujeto y objetivo pero modificamos la estructura original de nuestro equipo y esto también va a influir en el resultado final.

La verdad es que no podremos hacer mucho para evitar esto (fuera de ir a comprar un objetivo macro, algo que no está a disposición de todo el mundo) pero podemos intentar aumentar un poco, dentro de lo posible, la nitidez de nuestras imágenes cerrando un poco el diafragma. No se trata de cerrarlo al máximo pues esto también puede traernos problemas (por ejemplo, con el fenómeno de la difracción). Se trata de encontrar el punto dulce, un diafragma que no nos quite mucha luz y, a la vez, nos dé un pelín más de definición en nuestras imágenes.

Este punto dulce suele estar, por norma general, entre f4 y f8 (aunque esto depende del objetivo con el que trabajemos y sólo podemos averiguarlo haciendo todas las pruebas posibles con distintos diafragmas)

Cuidado con los Fondos

Disparar con profundidades de campo pequeñas tiene pros y contras. Sin duda una de las ventajas de las que disponemos al disparar con el diafragma muy abierto es el hecho de poder diferenciar visualmente el sujeto del fondo. Pero esto no es motivo para que descuidemos la parte posterior de nuestra imagen. Seguramente alguna vez has hecho una fotografía (macro o no) y no ha terminado de gustarte el resultado final, aunque no sabías por qué. Entre otras posibilidades, puede que el problema fuera el fondo. El fondo de nuestras fotografías es una parte elemental, pues nos puede proporcionar tridimensionalidad, un contexto sobre el que basar la historia que cuenta nuestra imagen, etc.

Por todo ello, si queremos conseguir fotografías macro que nos llenen, que nos gusten 100%, debemos estar muy pendientes del fondo. Depende de lo que queramos conseguir con nuestra imagen, un fondo nos funcionará mejor que otro. Por eso hay que estudiar la toma antes de realizarla. Trabajar con elementos de tamaños tan reducidos hace que fabricar un fondo neutral (en caso de necesitarlo) sea relativamente sencillo: nos bastará con una simple cartulina o, incluso, la camiseta de nuestro ayudante.

El Polvo en el Sensor

Vale, no es un problema típico de la fotografía macro, pero en seguida verás por qué lo he querido incluir en este artículo. Cada vez que separas el objetivo del cuerpo de tu cámara, existe la posibilidad de que alguna mota de polvo se cuele en tu sensor. Lo cierto es que hoy en día muchas cámaras están especialmente protegidas para que, aún estando sin el objetivo colocado, con los espejos al descubierto, el polvo que pueda haber en el ambiente no llegue nunca al sensor. Aún así, hay un pequeño margen de error por el cual el polvo se escabullirá y terminará manchando el sensor y, por lo tanto, apareciendo en tus futuras fotos.

Como ya hemos visto, hacer fotografía macro sin contar con un objetivo especialmente diseñado para ello conlleva utilizar accesorios que nos acercarán y/o ampliarán nuestro sujeto. Al colocar algunos de estos accesorios (los tubos, el fuelle o el anillo inversor), debemos separar objetivo y cuerpo, así que el polvo está servido. ¿Podemos hacer algo para realizar fotografías macro con estos accesorios sin correr el peligro del polvo en el sensor? La verdad es que no, pero podemos intentar reducir el riesgo lo máximo posible:

  • Pensar antes de actuar. En el caso de los tubos, por ejemplo, tienes multitud de opciones según la combinación de distintas extensiones que vayas a usar. Debes tener clara la combinación que desees usar y prepararla antes de separar cuerpo y objetivo. Así el sensor estará expuesto menos tiempo.
  • Sé rápido y preciso. No te distraigas, estás cambiando un objetivo, debe ser un movimiento rápido y preciso. Es importante que el sensor esté, como ya hemos dicho, expuesto el mínimo tiempo posible.
  • El dónde. Si puede ser en casa, mejor. Busca un sitio libre de polvo, dónde no haya partículas flotando en el aire (en la medida de lo posible, claro).
  • El cuándo. Si sopla viento, mejor no lo hagas. Espera a que amaine un poco y el polvo deje de moverse en el ambiente.
  • El cómo. La mejor opción es colocar la cámara con los espejos hacia abajo. No es infalible pero hará que las motas de polvo no caigan por gravedad dentro de tu cámara.


Original Article: http://feedproxy.google.com/~r/CamarasDigitalesYFotografiaDzoom/~3/Cq3Ss0BqmIg/noticia-22611.html


Saludos, Américo.