martes, 5 de febrero de 2013

Consejos para Conseguir Unos Retratos Más Personales


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Consejos para Conseguir Unos Retratos Más Personales

En mi opinión, el retrato perfecto es aquel en el que la persona retratada se reconoce (o nosotros reconocemos a la persona retratada en la fotografía). Aquella imagen que consigue captar lo que una persona es. Es algo complicado pues conseguir atrapar una personalidad en una simple foto es misión imposible. Y, aunque no se pueda conseguir completamente, hay pequeños detalles que sí son fotografiables y que nos pueden ayudar a definir, fotográficamente, una persona.

Con este artículo vamos a intentar profundizar en este tipo de retratos para facilitar el camino a aquellas personas que se atrevan a intentar inmortalizar la realidad de alguien.

El retratado

Existen dos posibles escenarios en los que quieras realizar una fotografía de este tipo: que el retratado te lo haya pedido o que tú hayas decidido, por cuenta propia, que quieres hacerlo. Sea como sea, tienes que tener en cuenta que la persona a la que vas a tomarle la foto es lo más importante de la imagen. Parece una tontería, ¿verdad? Quizás lo sea, la cuestión es que, para llegar a conseguir captar todo lo que es aquella persona en una foto, necesitarás precisamente eso: saber lo que aquella persona es. Y para ello, necesitarás conocerla muy bien.

Si tu retratado es alguien que ya conoces, seguramente te sea más fácil pero si te toca hacerle el retrato a alguien desconocido (o a alguien que conoces poco), deberás hacer una exhaustiva investigación. Con esto no me refiero a contratar un detective privado para investigar los rincones más oscuros del pasado de tu retratado, se trata de una investigación fotográfica. Lo que tienes que hacer es pasar mucho tiempo con aquella persona, observándola, para descubrir pequeños detalles que puedan convertirse en fotografiables. Estos detalles pueden ser físicos (un tic, un gesto, una manera de mirar o de tocarse el pelo) pero también pueden ser actitudes (si es una persona positiva, por ejemplo).

¿Cuánto tiene que durar esta etapa de investigación? Puedes depende, puedes alargarla en el tiempo todo lo que quieras o necesites. Llegará un momento en el que conocerás los detalles más fotográficos de la persona que tienes que retratar y, en ese momento, estarás preparado para intentar capturarlos.

El sitio

Sí, hemos dicho que el retratado tiene que ser lo más importante de la fotografía, pero el sitio en el que se tome la imagen también es muy importante porque aportará el fondo y el entorno en el que el/la modelo tiene que sentirse lo suficientemente cómodo/a como para "mostrarse" ante la cámara. Las distintas opciones que tenemos:

  • En casa. Es mi opción favorita porque es dónde el retratado se sentirá más cómodo y, por lo tanto, donde más se mostrará tal como es. Pero hacer fotos en casa también tiene sus inconvenientes: la luz puede no ser la adecuada así que, a no ser que dispongas de alguna opción para iluminar tu escena (por ejemplo, un equipo strobist) tendrás que apañártela para conseguir la luz que quieras. Acercar el modelo a una ventana o encender el máximo de luces de la habitación en la que esté, puede ser suficiente. El otro inconveniente (y quizás el más difícil de solucionar) con el que te puedes encontrar a la hora de realizar fotografías "a domicilio" es que la mayoría de personas del mundo no tenemos una casa como las de los anuncios de televisión. Así que el entorno puede no ser muy atractivo a nivel fotográfico o, simplemente, no tener espacio físico para poder hacer las fotos. ¿Qué puedes hacer si te encuentras en una situación así? Tienes dos opciones: la primera, y más evidente, es buscar el mejor sitio. Seguro que hay algún rinconcito que te llame la atención y del que puedes sacar jugo fotográfico. Eso sí, ¡vigila con la luz! La segunda opción que te comentaba es utilizar una profundidad de campo reducida. Con esto conseguirás matar dos pájaros de un tiro: por un lado dotarás al retratado de mucha más importancia en el retrato y, por otra, lo "alejarás" del fondo.
  • En un sitio neutral. Un sitio neutral puede ser cualquier sitio: un parque, la playa, la terraza de un bar... Quizás buscar un sitio neutral sea la solución al problema de espacio y/o luz que pudiera haber en casa. Pero una localización así también puede darte algunos problemas: seguramente te sea más complicado (o incluso imposible) controlar el espacio o la luz, sobretodo si se trata de un sitio al aire libre. Si quieres asegurarte de que todo va a salir como quieres, intenta visitar el espacio antes de hacer las fotos, para saber con qué tipo de condiciones vas a trabajar. En otro orden de cosas: ten en cuenta que no todas las localizaciones te servirán. Si vas a jugar con el entorno en tu fotografía (siempre sin olvidar que lo más importante es el retratado), el sitio tiene que tener significado. Intenta relacionar tu modelo con el lugar en el que vais a tomar las fotos. Quizás la mejor manera de hacer esto sea pactando con él o ella el sitio o, simplemente, dejar que sea el retratado el que te proponga dónde hacer las fotos. Al fin y al cabo, si él o ella elige un sitio en concreto, será porque tiene algún tipo de relación con ese sitio, así que seguro que te ayuda en tu misión de captar su personalidad en una fotografía.
  • En estudio. Quizás es la situación en la que "hacer click" te resultará más fácil porque podrás controlarlo todo hasta el más mínimo detalle, desde la luz hasta la escenografía. Pero si tu retratado no está acostumbrado a estar delante de una cámara o no ha estado nunca en un estudio, es posible que esté incómodo o tenso y, por lo tanto, puede llegar a costarte que tu modelo sea él mismo. ¿Cómo puedes evitar esto? Puedes intentar darle alguna cosa con la que interactuar, para que se olvide, en la medida de lo posible, de que está delante de una cámara.
Sea como sea, procura que el entorno, el fondo de tu fotografía, no sea gratuito. Que también diga algo, que tenga relación con tu retratado. Con esto conseguirás una fotografía con más profundidad e incluso puedes llegar a conseguir que la imagen final no sea un simple retrato sino la representación gráfica de una escena del día a día de tu retratado.

El click

A la hora de hacer la fotografía, te encontrarás, de nuevo, con varias opciones. Puede ser que tu disparo sea "programado" o que sea "improvisado". El tipo de fotografía que estamos buscando, suele casar mejor con fotografías naturales y la mejor manera de conseguir esto, en la mayoría de los casos, es improvisando el disparo o, dicho de otro modo, haciendo un robado (consentido y planificado, eso sí). ¿Cómo se planifica un robado? Deberás dotarte de paciencia porque, una vez decidido el sitio en el que harás la foto, debes tener en la cabeza, más o menos, el tipo de foto que buscas hacer. A estas alturas debes tener ya muy interiorizado cómo es aquella persona y qué te gustaría retratar de ella. Así que sólo te queda esperar.

Cuanto más pendiente estés del disparo, más pendiente estará, también, tu modelo y eso no es lo que necesitamos: necesitamos que esté relajado, sin preocuparse de la cámara ni de ti, haciendo lo que hace normalmente de manera natural. Una buena charla puede ser útil, o acompañar a tu modelo en alguno de sus hobbies. Sea como sea, tú deberás estar observándolo todo con ojos fotográficos, esperando el momento oportuno para hacer click.

Aunque, no nos engañemos. Quizás todo esto no te sirva para nada cuando, sin comerlo ni beberlo, hagas una foto totalmente improvisada y, por casualidades de la vida, se alineen los astros y salga la foto perfecta en la que la persona retratada quede perfectamente representada. Estas cosas pasan y a veces, aún intentando controlarlo, la mejor fotografía es aquella que no habíamos planeado. No te cierres a esta posibilidad, aunque tampoco te apoyes en ella. Como decía Picasso, "cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando".

No consigo la foto perfecta

No te preocupes, es normal. No te vengas abajo si no consigues retratar a la perfección a tu modelo en una sola fotografía. Quizás sea más satisfactorio centrarte en buscar pequeños detalles en fotografías sueltas. Seguramente consigas retratar mejor a tu modelo con una serie de imágenes que en una sola. Si buscas una fotografía única, corres el riesgo de intentar "comprimir" el máximo de información en demasiado poco espacio y, al final, conseguir un resultado poco natural, forzado o demasiado abarrotado de significados.

El miedo de después

Le haces una foto a tu modelo. Crees que es una foto estupenda, la miras y la remiras y te das cuenta de lo mucho que te gusta y de lo orgulloso que estás de haber tomado esa fotografía. Entonces vas al modelo, se la enseñas y ¡desastre, no se gusta! Las personas que no están acostumbradas a modelar, no suelen estar acostumbradas, tampoco, a verse en fotografías. ¿Qué puedes hacer?

  • Los humanos somos especialmente conscientes de nuestros propios "defectos" (y lo pongo entre comillas porque, muchas veces, ni siquiera son defectos) así que eso es lo primero que buscamos cuando nos toman una fotografía sin darnos cuenta de que, seguramente, ese pequeño "defecto" pase desapercibido para el resto de humanidad. Esto es lo que le debes hacer ver a tu modelo: que si no se ve bien, quizás es porque "se conoce de memoria", así que ve cosas que para el resto de personas que vean la foto serán invisibles.
  • También puedes explicarle a tu retratado que quizás esa fotografía no le gusta sólo porque es él o ella el que aparece en la imagen. Intenta que vea la foto de manera objetiva, imaginando que es otra persona la que aparece en ella.
  • Tú eres el fotógrafo y tienes el criterio suficiente como para saber si alguien sale bien o mal en una fotografía. Explícale que nunca darías por buena una foto en la que saliera mal o poco favorecido porque eso hace que tu fotografía no sea todo lo buena que podría. Explícale por qué te gusta esa imagen en concreto y todo lo que aporta él/ella y su expresión en la foto.
  • También puedes intentar repetir la fotografía. Pero ten cuidado: tu retratado sabe ahora lo que quieres conseguir y es posible que no actúe con naturalidad forzando una postura y/o una cara determinadas (la llamada "cara-foto"). Quizás lo mejor será abandonar esa idea fotográfica e intentar hacer una foto totalmente diferente, esperando que en esta nueva foto el/la modelo se guste más.




Américo. Enviado desde mi iPad