martes, 7 de febrero de 2012

Fotografía callejera, lo que voy aprendiendo

Si hay algo que he aprendido en la fotografía callejera, una disciplina que no he practicado mucho últimamente, es que SI importa el lugar en donde se realiza.

Cuanto más grande la ciudad en donde se realice, mejor. En pueblo pequeños o ciudades medias, donde el tránsito de gente suele ser reducido a determinadas zonas, donde es fácil coincidir con conocidos o que alguien te conozca y después termine en habladurías, no es un lugar adecuado para ello, al menos para retratar a personas. Por supuesto, se puede hacer, pero no se goza de la misma libertad que se puede encontar en una ciudad de 400.000 habitantes, como puede ser Valladolid.

Pero no sólo es la población, también sus rincones. En una ciudad pequeña de 50.000 habitantes, acabas recorriendo sus mismos rincones después de poco más de 1 semana de escapadas. Mientras que si te mueves por grandes ciudades, y no hay miedo a salir de lo habitual, puedes encontrarte nuevos escenarios cada día.

También me ha parecido entender después de todos estos años, que el recelo a estar delante de una cámara o ver a alguien retratando todo su alrededor con una cámara, pasa más desapercibido o al menos se le hace menos caso, cuanto mayor es la población. En ciudades pequeñas, puedes acabar siendo el centro de atención.

Y no sólo eso, las modas también. En ciudades pequeñas es poco habitual ver patrones en sus gente fuera de lo común, existe mucho "la crítica por todo", por la forma de vestir, accesorios a usar, lo que haces o dejas de hacer… etc, por lo que aunque parezca mentira, condicionan en parte a sus gentes y es difícil ver algo fuera de lo común. En ciudades grandes donde es complicado volver a verse dos veces en la vida, la gente viste y hace lo que le gusta, sin miedo a la crítica exterior y sin condicionar su forma de ser. Este útimo párrafo me parece fundamental y para mi, es la primera causa de diferencia entre salir a ralizar fotografía callejera en uno u otro lugar, y que tiene una relación directa con el trabajo final que realicemos. También es importante para hacerte sentir como uno más aún llevando 3 mochilas encima y 2 cámaras o hacerte sentir un bicho raro.

No quiero desanimar a todos los que viven en zonas pequeñas, pero después de mi experiencia, me parece toda una realidad. No es lo mismo salir por Londres a hacer fotografía callejera que por una ciudad de 30.000 habitantes, sin desmerecer ninguna ciudad. Pero hay escenarios que son más propicios para salir con la cámara de paseo día a día y otros para retratarlos sólo unos días.

Es importante también hacer escapadas a escenarios que nunca hayamos visitado, pues suelen avivar nuesta creatividad y aparte, quitarnos ese miedo a ser reconocidos que es habitual en los entornos por donde nos movemos habitualmente. Pero esto es sólo una parte que debe complemetarse con las anteriores.

Por supuesto, esto no es tajante y no cierro el campo a la posibilidad de que haya rincones pequeños geniales para fotografía callejera y rincones grandes poco aptos para ello, pues sus gentes, cultura y demás, también son una parte importante en todo ello.

Para terminar, unas fotografías que pude realizar por Madrid el pasado fin de semana, donde uno se siente libre retratando todo lo que le rodea.









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