lunes, 2 de enero de 2012

Detrás de la foto: serie “Subway” de Bruce Davidson

Allá por la década del '80, a Bruce Davidson, un fotógrafo de la agencia Magnum, se le ocurrió un proyecto curioso, que quizás hoy en día no resulte tan innovador, pero que en su momento nos abrió los ojos a un mundo distinto. Davidson se decidió a fotografiar la "vida" de los metros de Nueva York.

Después de un proyecto fallido con una película de ficción, Davidson quiso volver a su primer amor, a sus raíces, la fotografía. Primero, comenzó a tomar fotos de las islas de tráfico de Brooklyn, que siempre le resultaron interesantes. Luego, llevó su interés un poco más lejos y comenzó a fotografiar las ventanas solitarias, los vagabundos y los viejos que se sentaban en los bancos del Upper West Side de Manhattan.

Luego, Davidson comenzó a viajar a otras partes de la ciudad, como el zoológico de Brooklyn. Estos viajes alrededor de Nueva York le permitieron ver con otros ojos el subterráneo de la ciudad, abarrotado de personas durante la tarde, como un camión de ganado. Cada una de las caras tenía impresa en ella el temor a lo desconocido.

El interior del subterráneo, por su parte, también interesó a Davidson, con sus paredes llenas de inscripciones, sus mapas (por ese entonces, ya diseñados por el diseñador gráfico italiano Massimo Vigneli). Davidson comenzó a imaginar que las inscripciones en las paredes eran como antiguos jeroglíficos egipcios. Y allí fue donde comprendió que el metro era lo que realmente conectaba la ciudad.

Para emprender su proyecto, Davidson tuvo que hacer un entrenamiento particular, porque sabía lo que se avecinaba.

Para prepararme para el subterráneo, empecé una dieta especial, un programa de entrenamiento militar, y todas las mañanas corría por el parque. Sabía que tenía que entrenar como un atleta para ser capaz, físicamente, de llevar mi equipo pesado alrededor del subte durante horas al día. También, sabía que si algo me tenía que suceder allí abajo, lo mejor era que esté en buena forma, o al menos, eso pensaba. Cada mañana, metía mis cámaras, lentes, luces, filtros y accesorios en un pequeño bolso. En una chaqueta verde de safari, metía mis pases de policía y de subterráneo, unos cuantos rollos de película, un mapa del metro, una libreta, y un álbum de fotos de las personas que ya había fotografiado.

El método de Davidson continúa, con algunas cosas como siempre asegurarse de tener cambio para usar la cabina de teléfono y para darle a las personas que pedían monedas en los vagones. Hasta llevaba un pequeño cortaplumas, admite, para sentirse más seguro e importante.

Durante los primeros días, los otros pasajeros miraban a Davidson como si fuera un loco, con una cámara cara alrededor de su cuello, casi como si fuese un turista. Mientras tanto, todos los días los periódicos reportaban un horrible accidente o robo sucedido en la red de metro.

Aunque comenzó a fotografiar en blanco y negro, eventualmente se dio cuenta que las dimensiones del subte, así como las historias que estaba contando, merecían ser retratadas a color.

Otras anécdotas más son contadas por el mismo Davidson en la edición del vigésimo quinto aniversario de "Subway", un libro de fotografías que recopila todo el trabajo de Davidson en estos años de viajes. Davidson escribió un ensayo extenso, del cual pueden leer una parte aquí, en el cual revela sus motivos y su experiencia llevando a cabo su libro de fotografías. Es, ciertamente, una historia muy interesante.










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