sábado, 3 de diciembre de 2011

Una ración de arroz para cuando mojas tu cámara accidentalmente

¡Atención, el siguiente vídeo no es apto para fotógrafos sensibles! Más de uno habrá pasado por una situación similar o ha salvado de milagro su equipo. Observen detenidamente el grave problema que sucede al final:

¡Arghh! ¡El dolor! ¿Cuantos de ustedes han perdido una cámara en manos del agua? Debido a sus propiedades oxidantes y conductivas, algo de agua sobre los componentes electrónicos de cualquier dispositivo causa estragos en el destruyendo sus componentes a largo plazo e inutilizando el equipo instantáneamente. Las cámaras de más alto nivel poseen un sellado ambiental con lo cual logran soportar algo de agua sin morir en el intento, pero no hay nada que hacer cuando tiras tu cámara a la pileta o al mar.

De todas maneras, hay dos grandes tipos de accidentes y son los de agua dulce y los de agua salada. En el caso del agua salada, la accion corrosiva de esta es tan fuerte que no hay nada que hacer, la mayoría de las veces el equipo se encuentra perdido, pero cuando se trata de agua dulce hay cierta esperanza en el horizonte.

El truco es muy sencillo: una vez rescatado el equipo de su accidente, hay que retirarle todos los accesorios, baterías y tarjetas y sumergirlo en bowl con arroz. Así de simple. Solo hay que dejarlo descansar unos días sumergido en arroz, agitarlo y cambiarlo cada día y con algo de suerte tu cámara volverá a la vida. ¿Que tiene que ver el arroz en este proceso? Por la misma razón que resulta tan confuso cocinar arroz sin pasarse de la ración adecuada para una persona, este tiene grandes propiedades absorbentes y se expande bastante al hacerlo, por lo que succionará toda el agua que se encuentre a su alrededor.

Con el paso del tiempo, el agua alojada en la cámara empezará a escurrirse por sus recovecos y allí estará el arroz para absorberla y dejar intactos los componentes. Los casos de éxito con esta técnica son varios y verídicos.

¿Se te ha caído tu cámara al mar? Todavía hay esperanza para ti. Dicen las malas lenguas que sumergir la cámara en agua dulce un buen rato (y varias veces) y luego utilizar arroz para retirar el exceso de esta puede salvar tu equipo. El truco es retirar toda la sal dañina, aunque en el proceso estas volviendo a remojar todos sus componentes. Es algo más arriesgado, pero es mucho mejor que tener un pisapapeles de varios miles de dolares.

Foto: Bruna Alves










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