viernes, 14 de octubre de 2011

Rob Hummel y cinco cosas que no sabías sobre el sensor de tu cámara

Lo que debes estar preguntándote es quién demonios es Rob Hummel, y qué autoridad tiene él para decirte cosas que no sabes de tu cámara. Pues bien, Robert Hummel, Rob para los amigos, lleva décadas en la industria del cine, y ha sido responsable del desarrollo técnico en Walt Disney y Technicolor. Para más señas, estuvo a cargo de los equipos con los que fueron fimados Blade Runner y Tron. Es ingeniero, y comenzó haciendo de todo en una radio local, incluso locución, como se aprecia en el vídeo. Después de pasar por varias empresas de la industria, actualmente Hummel es CEO de Legend3D, una firma californiana dedicada a la conversión de vídeo 2D a 3D.

El buen Rob sabe mucho sobre la transición que está haciendo el cine -y la fotografía- de lo analógico a lo digital, y fue invitado por Kodak para participar en su Cine Gear Expo 2011, con una conferencia sobre las diferencias entre los sensores digitales y el film de toda la vida. Dijo cosas muy interesantes para todos aquellos que usamos con frecuencia cámaras digitales, incluido un dato bastante terrorífico que no te imaginabas. Sin importar si entienden mucho o poco de inglés, les recomiendo ver el vídeo después de leer el post, para que se hagan una mejor idea de los conceptos gracias a los gráficos de Hummel. Comenzamos:

  • 1. No toda la superficie del sensor es sensible a la luz. Esto se conoce como fill factor, y en las cámaras actuales está alrededor del 60%. El resto de la superficie es utilizado para colocar los circuitos que transmiten la información de los receptores de luz a los procesadores de la cámara. En fotografía analógica, obviamente el 100% de la superficie es sensible a la luz.

  • 2. Los receptores de luz no distinguen colores. Esto se resuelve aplicando filtros de color a cada uno de ellos, de manera que se capta una imagen "en blanco y negro" de cada color, y luego se combinan. Si tenemos en cuenta el fill factor, resulta que solo el 20% de la superficie de nuestro sensor es sensible a la luz roja, por ejemplo. En los rollos de película, se superponían varias capas de químicos, cada uno sensible a un color primario, pero no se opacaban hasta ser revelados, por lo que el 100% de la superficie era sensible a cada color.

  • 3. Cada receptor de luz tiene la forma de un "cono de helado", del que sobresale un filtro semiesférico y traslúcido. Esto explica la temida pero siempre presente aberración cromática. Resulta que cuando usamos distancias focales cortas, o grandes aperturas de diafragma, la luz cae sobre el sensor diagonalmente, y salta de cono en cono alterando la información que reciben. Esto se hace mucho más evidente cuando sobre el sensor se proyecta una imagen que tiene zonas muy iluminadas junto a otras en penumbra. De nuevo, la película tiene la ventaja, porque al tocarla, la luz se refracta y continúa su camino de forma perpendicular.

  • 4. Los receptores de luz necesitan tiempo para "vaciarse", es decir, para transformar los fotones que reciben en electricidad, y transmitir correctamente esa información al procesador de la cámara. A esto se debe que al disparar en ráfaga, nuestras fotos muestren "ruido", pues no damos tiempo suficiente al sensor, y este termina sobrecargado. Esta es también la razón por la que es tan difícil grabar vídeo de alta velocidad en soporte digital. Al usar película, en cambio, Hummel explica que "cada cuadro es un nuevo dispositivo de registro."

  • 5. Llevar la cámara en un avión "fríe" píxeles. Parece sacado de una película de terror, pero es completamente cierto. Resulta que los rayos gamma -sí, esos que transformaron a Bruce Banner en el Increíble Hulk- son mucho más potentes a los seis mil metros de altura de los vuelos comerciales, y pueden sobrecargar los receptores aun cuando la cámara está apagada. Rob Hummel incluso cuenta que Sony se metió en problemas legales al esconder este dato, y que en sus primeras videocámaras digitales para el mercado profesional, no se veían puntos, si no rayas muertas, debido a la forma en que se conectaban las series de píxeles.

Seguramente ya sabías uno o dos de estos datos, pero vistos así de golpe, realmente me han hecho mirar con otros ojos a mi vieja cámara analógica. Además, no tengo idea de cómo voy a hacer con la digital la próxima vez que viaje en avión. Si estás pensando en hardcases de metal o papel aluminio, olvídalo. Rob nos dice qué se necesita para proteger el sensor de los aterradores rayos gamma: 125 pies de concreto, es decir, 40 metros.

Vía: DigitalRevTV










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