miércoles, 2 de marzo de 2011

Mixerachs, un maestro en blanco y negro

La fotografía va a cumplir 200 años. El siglo XIX la vio nacer con Niepce (1826) y Daguerre la popularizó (1839), y durante este siglo se desarrolló con un montón de pioneros que la mayoría de las veces mezclaban la creación artística, la química y la física a partes iguales. El siglo XX consolidó a los grandes, a los maestros, al triunfo del blanco y negro, del reportaje, y sin perder de vista la parte comercial de la moda y la publicidad y sus grandes iconos. El color también llegó, pero sólo en contadas ocasiones tuvo tanta fuerza como su monocromo precursor. Este siglo es numérico, digital, todo se puede representar en una sucesión de números, de dígitos. Ha conseguido popularizar como nunca la fotografía. Todo el mundo puede hacer fácilmente una, con la cámara (la mayoría son minicámara), pero sobre todo con el teléfono móvil.

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 "Verema a Jerez, 1960" © Hereves de Xavier Miserachs

 

Pero no hay que olvidar lo más importante, el resultado, la fotografía original, esa que se queda grabada en nuestras retinas y que no se olvida fácilmente. En mi caso, el blanco y negro es mi mejor referente. Mis maestros trabajaban en blanco y negro. Mi historia se escribió en blanco y negro. Mi mejores fotografías las hice en blanco y negro. Debe ser la edad…

Entre los recuerdos de mis inicios, está sin lugar a dudas el de Xavier Miserachs. Un auténtico maestro, un referente obligado allá por los años sesenta. Ver alguna obra suya en revistas como la Gaceta ilustrada, Triunfo o la especializada Arte fotográfico, era un auténtico placer. Eran fotografías distintas, capaces de reflejar una realidad española muy distante de la oficial pero muy cercana a la que pasaba por delante de nuestros ojos.

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Xavier Miserachs a l'exposició Terré-Miserachs-Masats a la Sala Aixelà, Barcelona, 1959 © Ricard Terré

Tenía Xavier un estilo distinto de mostrar las cosas. Era ante todo un fotógrafo de calle, de personas de la calle y de la propia arquitectura urbana. De los que sabe resumir en un disparo un montón de información, pero siempre sin olvidar de darle un toque crítico. Era una visión muy personal. Entre discreto y elegante, sin llegar a ofender, pero sin ocultar ninguna miseria.

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"Els Encants, Barcelona, 1956" © Hereves de Xavier Miserachs

Se nota que era una persona culta, que conocía la obra de los grandes del momento, no sólo de los más cercanos -como el que consideró su maestro Catalá Roca, o el gran documentalista urbano William Klein-, sus encuadres demuestran estas influencias claramente, y el paso del tiempo le reforzó como un gran documentalista, no en vano estuvo en París durante el mayo francés, en la primavera de Praga, o en el Londres de los Beatles. Aunque, para llegar aquí, antes demostró ser un gran conocedor de su ciudad natal, de la realidad humana del momento y de una visión distinta de contarlo, todo ello en un compendio de 400 fotografías en el imprescindible: "Barcelona blan i negre" (Aymà, 1964. Luego seguirían, Costa Brava Show (Kairós, 1966), y Los cachorros (Lumen, 1967), con visiones de los cambios que suponían el incipiente turismo que nos invadirá y la inmigración rural a las grandes ciudades.

La familia Miserachs depositó el pasado 3 de febrero en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) el archivo personal de Xavier Miserachs (Barcelona, 1937-1998), sin lugar a dudas uno de los grandes maestros de la fotografía española. Está compuesto por 80.000 imágenes fotográficas: unas 60.000 en tiras de negativos y unas 20.000 en diapositivas o transparencias, así como 2.500 hojas de contacto, documentación administrativa y algunos cuadernos de notas.

El depósito del Archivo Miserachs responde a uno de los objetivos del Centro de Estudios y Documentación del MACBA: conservar el patrimonio artístico del periodo de los años cincuenta y sesenta del siglo xx, época en que surgieron diversos focos de la vanguardia fotográfica en Cataluña y España. El primer paso en esta labor lo constituyó la integración en sus fondos de los documentos personales del crítico de fotografía Josep Maria Casademont (Barcelona, 1928-1994), que fue precisamente el más destacado animador de la escena fotográfica barcelonesa de la época. Casademont acuñó el concepto de «nueva vanguardia» en la fotografía española y dirigió la Sala Aixelà, que en 1959 dedicó una señalada exposición a Xavier Miserachs, Ricard Terré y Ramón Masats.

La biografía facilitada por el MACBA es la siguiente:

Xavier Miserachs (Barcelona, 1937-1998)

Xavier Miserachs nació en Barcelona el 12 de julio de 1937. Hijo de Manuel Miserachs, médico hematólogo, y de Montserrat Ribalta, bibliotecaria, durante su adolescencia entró en contacto con la fotografía en el Institut Tècnic Eulàlia, junto a sus compañeros de estudios, los hermanos Ramón y Antoni Fabregat. En 1952 se hizo miembro de la Agrupació Fotogràfica de Catalunya, donde conoció a Oriol Maspons, con quien inició una amistad que duraría de por vida. En 1954, a la edad de diecisiete años, ganó el I Trofeu Luis Navarro, otorgado por el II Saló Nacional de Fotografia Moderna de la Agrupació Fotogràfica de Catalunya. Este mismo año inició los estudios de medicina, que abandonaría en el último curso para dedicarse plenamente a la fotografía.

En 1957 tuvo lugar la primera de las dos exposiciones que reunieron fotografías de Xavier Miserachs, Ricard Terré y Ramón Masats, que pudo verse en la Agrupació Fotogràfica de Catalunya en Barcelona, en la sede de AFAL en Almería y en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, espacios que articulaban los núcleos principales de la vanguardia fotográfica española de la época. Aquella primera exposición marcó el inicio de lo que el crítico barcelonés Josep Maria Casademont denominó la «nueva vanguardia» en la fotografía española. Dos años más tarde, en 1959, se presentaría la segunda exposición del trío Terré-Miserachs-Masats, en la recién inaugurada Sala Aixelà de Barcelona, dirigida por Casademont.

En 1961, tras finalizar el servicio militar, Miserachs creó su estudio profesional, desde el que alternó encargos como fotógrafo profesional con la realización de las fotografías que posteriormente darían lugar a sus emblemáticos fotolibros de la década de 1960: Barcelona blanc i negre (Aymà, 1964), Costa Brava Show (Kairós, 1966) y Los cachorros (Lumen, 1967), obras fundamentales de la vanguardia fotográfica española de la época. Entre las influencias que mayor impacto tuvieron en su trabajo destacan la obra del fotógrafo William Klein y sus libros de ciudades, en particular el primero de ellos, dedicado a Nueva York y publicado en 1955. Asimismo, la exposición The Family of Man (1955) causó en Miserachs, al igual que en sus compañeros de generación, una honda impresión que resultaría determinante en la articulación de una poética neorrealista que representaba el tránsito de las clases populares hacia el nuevo entorno metropolitano.

Desde finales de los años sesenta del siglo xx, Miserachs fue ampliando su actividad como fotógrafo para incluir la publicidad, el reportaje y, en numerosas ocasiones, la fotografía editorial. A partir de 1966 empezó a viajar de forma constante, gracias a su trabajo como corresponsal para las publicaciones La Actualidad Española, Gaceta Ilustrada, La Vanguardia, Interviú y Triunfo. Con esta última firmó en 1968 un contrato anual de disponibilidad exclusiva, y en ella publicó reportajes como «París se pregunta: ¿es una revolución?», «De Nanterre a las barricadas», «La primavera en Praga», etcétera. En 1969 fue cofundador y primer profesor de fotografía de la escuela Eina, y en 1970 su actividad se extendió puntualmente al cine: fue realizador y director de fotografía de dos películas underground, dirigidas por Enrique Vila-Matas y Emma Cohen, y ese mismo año dirigió y produjo el cortometraje Amén, historieta muda.

En los últimos años de su vida, Miserachs se interesó por la escritura y por dejar testimonio de su concepción de la fotografía, una concepción beligerante hacia lo que él entendía como la cultura fotográfica dominante y sus instituciones. En este sentido, destacan sus dos últimos libros, Fulls de contactes. Memòries (Edicions 62, 1998) y Criterio fotográfico (Omega, 1998), aparecidos el año de su muerte.

Xavier Miserachs falleció el 14 de agosto de 1998, a los 61 años, poco después de haber recibido, ese mismo año, la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya.

El MACBA se estrena en esta red social con 350 fotos de Miserachs que ya se pueden consultar en:

www.flickr.com/photos/arxiu-macba/collections



 

 








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